8 propuestas para reformar y renovar pisos de menos de 50 m²

Además de añadir tres armarios a medida (la casa no tenía), la clave para que este piso de 50 m² haya ganado en sensación de amplitud es el estudiado proyecto de iluminación.

“Las luminarias y pantallas están elegidas cuidadosamente. Al colocar lámparas de pie y de mesa con pantallas de diferentes texturas: ratán, algodón y terciopelo, pudimos jugar con la luz y, de esta manera, crear diferentes ambientes con distintos usos en un mismo espacio”, asegura Cláudia de Sousa, profesional responsable del proyecto, y a la que los propietarios han encontrado en Houzz. Ahora, aun siendo una casa pequeña, los dueños invitan a sus amigos y pasan más tiempo en casa.

2. Apostar por la combinación de blanco y madera
En esta buhardilla en San Sebastián de 40 m² viven dos personas. Una de ellas es la arquitecta responsable de esta reforma, que antes era un desván dividido en cinco minúsculas estancias con un agobiante distribuidor central y techos bajos.
Tras demolerlo todo, el resultado es un espacio casi cuadrado donde el material protagonista es la madera y el color, el blanco. “Abusé del color blanco y de los tonos claros para optimizar la luz natural y ampliar visualmente el espacio. La cubierta toma especial protagonismo al ser el único elemento de madera invadiendo el espacio diáfano y luminoso”, contaba en el reportaje sobre la casa Marta Badiola, de Pura Arquitectura.
3. Multiplicar x 2 el interior…
Un buen ejemplo de esta solución es este ático de 30 m² en Madrid, donde la arquitecta Lorena Pascual, de Espacios Reversibles, sugirió a la propietaria ampliar la puerta de acceso a la terraza. Tras algunas dudas, aceptó, como contaba la profesional en este reportaje. Ahora, el salón parece multiplicarse por dos al incluir visualmente los 15 m² de la terraza.
4. …y también el almacenaje
Otro aspecto importante en la reforma de un piso pequeño es la capacidad de almacenaje. También para este ático en el centro de Madrid, Pascual ha optado por grandes superficies paneladas que esconden armarios de suelo a techo en la zona del dormitorio.
5. Reducir pasillos y distribuidores
Lo que más nos sorprendió al visitar este ático de 42 m² en Madrid fue que todos los espacios estaban comunicados entre sí. “En viviendas pequeñas es fundamental reducir la superficie de distribuidores y pasillos. En este proyecto, además, interconectamos los espacios entre sí para fomentar la sensación de amplitud, la luminosidad y las conexiones visuales. El aseo y la ducha se abren al cuarto de baño que, a su vez, se abre al dormitorio. Por su parte, la cocina se abre al salón y este lo hace a la terraza”
6. Muebles a medida e integrados
Al diseñar el almacenamiento a medida e integrado apenas se necesitará mobiliario, lo que hace que la vivienda parezca más grande. Un ejemplo lo tenemos en la imagen: un piso de 39 m² en el centro de Valencia, cuyo propietario encontró a los profesionales que se han encargado de la reforma. “Intentamos que la mayor parte del mobiliario fuera de obra y estuviese incluido en la reforma. En realidad, hubo que comprar muy pocas cosas, tan solo la mesa, las sillas y el sofá”
7. Pintar los muros con color, pero sin llegar hasta el techo
En este caso, los propietarios también usaron Houzz para buscar a la profesional que ha transformado este pequeño apartamento en Málaga de 45 m² en un interior práctico. Para conseguir mayor amplitud visual, la interiorista Pili Molina, de Mas fotogénica Interiorismo, ha pintado con una misma tonalidad paredes y puertas pero sin llegar hasta el techo. “Con esta solución se consigue dar la sensación de que la estancia es más ancha de lo que en realidad es”, contaba Molina en el reportaje que publicamos de la vivienda.
8. Elegir un sofá de dos plazas con tejido liso
La profesional Nora Zubia, de Slow & Chic, es la responsable del interiorismo de este piso en Madrid de menos de 50 m². En el salón destaca el sofá azul y de formas redondeadas. “La clave para elegir un sofá en una casa pequeña es buscar un equilibrio entre funcionalidad y estética. Es decir, muchas veces los sofás pequeños no son los más cómodos y, aunque por volumen a priori es el que más encaja, hay que ver que sea funcional. Para eso, lo ideal es buscar uno de dos plazas (en casas pequeñas, si es sofá cama suele ser un plus), de aspecto ligero. Ese aspecto ligero lo conseguimos con sofás con patas y que el respaldo tampoco sea excesivamente alto (máximo 90 quizás). El color y el tejido es importante. La opción de un tejido liso ayuda a que no se vea muy recargado, y aunque en el color podemos jugar (por ejemplo apostar por un color llamativo puede ayudarnos a que el sofá sea la pieza clave y luego todo sea más neutro), si no queremos que se vea pesado, la mejor opción es ir a colores neutros”, cuenta.
Fuente: Houzz

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